viernes, julio 31, 2015

Y se equivoca el que crea que sigue viviendo en los hijos y que se realiza en ellos. ¡Ay, "se realiza"! ¡Tan ocurrentes en el lenguaje! ¡Qué se van a realizar, pendejos! Nadie se realiza en nadie y no hay más vida ni más muerte que las propias. [...] Y a mi impotencia ante el horror de adentro se sumaba mi impotencia ante el horror de afuera: el mundo en manos de estas vaginas delincuentes, empeñadas en parir y parir perturbando la paz de la materia y llenándonos de hijos el zaguán, el vestíbulo, los cuartos, la sala, la cocina, el comedor, los patios, por millones. ¡Ay, que dizque si no los tienen no se realizan las mujeres! ¿Y por qué mejor no componen una ópera y se realizan como compositoras? Empanzurradas de animalidad bruta, de lascivia ciega, se van inflando durante nueve meses como globos deformes que no logran despegar y alzar el vuelo. Y así, retenidas por la fuerza de gravedad, preñadas, grávidas, salen a la calle y a la plena luz del sol como barriles con dos patas.

- El desbarrancadero. Fernando Vallejo

martes, julio 21, 2015

La Virgen canoniza el pulque

(...) la Virgen Santísima también andaba presentando sus imágenes no sólo en el antiguo traje del ídolo que estaba antes en su lugar, no sólo con rasgos mitológicos inductivos a error, sino también en la planta favorita del vicio común de los indios, que es la embriaguez. El código criminal de una nación es el registro más auténtico de sus inclinaciones, y las leyes de los aztecas contra la embriaguez, que pueden verse en Herrera y Torquemada, era terribles. Al noble le derribaban la casa como indigno de vivir en sociedad y le rapaban la cabeza, afrenta tan atroz como lo era entre los godos de España. Al macehual le costaba la vida una borrachera. Apenas a los viejos y gentes de guerra se permitía una o dos tazas de pulque. Faltando el freno de estas leyes con la conquista y aturdidos con las desgracias que les sobrevinieron, se entregaron con tal furor a la embriaguez que murieron infinitos; de suerte que emanó cédula real mandando arrancar todos los magueyes, y prohibiendo absolutamente el pulque. Esta remoción absoluta y de un golpe les causó otra mortandad, y fue menester volvérselo con limitaciones y precauciones, como la publicidad de las pulquerías, etc., pero hasta hoy el pulque es la causa de la miseria de los indios, de riñas, incestos y otros pecados y desórdenes. Y en medio del furor de su embriaguez, reciente la conquista, la Virgen presentaba su imagen de Guadalupe figurada dentro de la penca de un maguey, como puede verse por su orla, y entre una mata de él aparecía la de los Remedios, como Baco entre los pámpanos, canonizando así la planta favorita de la pasión más criminal de los indígenas. 

Cohuatli, jicarita de palo

Dice el jesuíta autor de la historia del verdadero Quetzalcóhuatl que alcanzó a ver en el colegio de San Pedro y San Pablo los retratos de los reyes mexicanos, y a lo último estaba Cortés con su nombre también también en jeroglífico mexicano, y era una jicarita de palo, en mexicano caoclt, con unos pececitos dentro, en mexicano ahuatli: de suerte que el nombre de Cortés nacionalizado era Cohuatli.

- Memorias. Fray Servando Teresa de Mier.

domingo, julio 19, 2015

Sobre la virginidad de Juan Diego

Por las mismas pesquisas dice supo que Juan Diego era ya cinco años casado cuando se le apareció  la Virgen; pero que había guardado virginidad en su matrimonio. Esto es increíble del todo si la aparición hubiese sido en 1531, porque se casaría entonces gentil, y no hay ejemplar de casados vírgenes sin la religión. Y mucho menos entre los indios mexicanos, entre quienes la falta de virginidad en la novia disolvía el matrimonio. Y así a otro día de las bodas iban los sacerdotes y traían a guardar en el templo la sábana donde había quedado el sello de la virginidad. Esta era como la escritura auténtica del contrato. Por lo cual advierten los misioneros en sus escritos se tenga gran cuidado con los indios casados porque ya que no pueden disolver el matrimonio después del cristianismo por la corrupción de la novia, van otro día los parientes del marido y agujerean todos los trastos de la casa de la novia.

- Memorias. Fray Servando Teresa de Mier.

lunes, julio 13, 2015

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martes, junio 16, 2015

... desprecio; combustible amargo de la soberbia...

- José Vasconcelos. La tormenta

martes, junio 09, 2015

Vasconcelos sobre el indigenismo radical

Y hablaba Díaz Soto con elocuencia y con fuego. "Todo el país debiera ser de los indios; nosotros, los criollos y los mestizos estábamos de más; el general Zapata representa el primer caso de un caudillo netamente indígena." Ni siquiera esto era verdad porque Zapata era un mestizo. Pero Díaz Soto, soltando la verba, afirmaba: "El plan de Ayala es el primer programa salvador de la historia de México. Antes de él no ha habido nadie; Juárez era una burgués; Madero era otro sucio burgués y, además, pecado imperdonable, era un blanco." También Díaz Soto es un blanco. En México las campañas del fanatismo indígena las hacen los blancos; los indios, por regla general, no hablan de su casta; tratan de disimular que son blancos. Y la campaña de indigenismo radical es obra protestante imperialista de tan sutil penetración, que la emprenden a menudo hombres como Díaz Soto, medio católico y perfectamente español y sin simpatía alguna por lo anglosajón. 

- Fragmento de La tormenta. José Vasconcelos.


miércoles, junio 03, 2015

La revolución fallida

Toda una sociedad podrida parecía resistir nuestro esfuerzo por regenerarla. Y, en efecto, ¿adonde iban a parar cien años de historia sombría si de repente un Madero, sin hazañas de sangre, levantaba el nivel nacional, iluminaba los bajos fondos de nuestro destino? Todo un pasado de horror exigía que no se removiese más, que no se produjese el contraste de un gobernante talentoso y honrado y la acción cavernaria de sus antecesores. Era necesario acabar con aquel petulante que sin duda era un hipócrita. Desde antes que apareciese la figura patibularia de Victoriano Huerta, cierta opinión clamaba por otro asesino en el mando. ¿Qué era eso de la bondad, la libertad y el talento en el gobierno? Que se fuera a Suiza con esa canción aquel Madero exótico. ¡Lo que México necesitaba era otro Porfirio Díaz! Torva intención dentro del rostro mudo. Cruel la mano contra quien ose pensar y ser libre.  
La vieja sensibilidad azteca, humillada el 7 de junio con las apoteosis de aquel blanco, resuelto a no matar, se removía ofendida anhelando la reaparición de su representativo, el tirano zafio. Y así fue como se propagó el grito infame: 'Pino, no... Pino, no". Lo repetían los ex porfiristas, los próximos huertistas, los futuros carrancistas. Pino era un patriota limpio de sangre.

- Ulises Criollo. José Vasconcelos.

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