jueves, abril 16, 2015

Juan Villoro sobre el narco

La cosa no es tan fácil. Es jodido aceptarlo, pero los narcos han ayudado a un chingo de gente, gente que no tenía el menor chance de hacer algo. Cuando no son padrinos de una boda es porque son padrinos de una comunión, dan limosnas por todas partes, préstamos, le pagan el hospital a tu madre, el entierro a tu padre, le dan trabajo a tu pinche primo vago que en su puta vida había hecho algo. ¿Y sabes qué es lo más increíble? Que se creen inocentes. Yo me siento culpable todo el tiempo, por cualquier chingaderita, hasta por lo que no he hecho. Ellos no. Después de tantos sobornos, torturas, putas, asesinatos, traiciones y mierda y media, cualquier narco es capaz de sentirse como un Robin Hood místico porque ha ayudado a más gente de la que ha jodido y supone que Dios lo quiso así. Antes de matar bendicen sus AK-47, como los cristeros bendecían sus carabinas. Llevan crucifijos de oro por todas partes. ¿Sabes cuántos crucifijos llevaba el Chanchomón cuando lo mataron? Más de veinte. Era un capo de los más cabrones, por si no sabías. Tenía un calzón del que colgaban Cristos en miniatura. Ríete de la fe de los cristeros; los narcos hacen lo que sea por comprarse un ranchito en el cielo. Han aprendido a ver el peligro como una forma de martirio. Félix, tan mamón como siempre, habla de autofiguración. Es la pinche vida que los narcos se cuentan a sí mismos. Se autofiguran inocentes. 

- De El testigo. Juan Villoro.

lunes, abril 06, 2015

(...) y en época de mayor lejanía
también se retrataban en el pozo
aquellas adorables señoras en que ardía
la devoción católica y la brasa de Eros;
suaves antepasadas, cuyo pecho lucía
descotado, y que iban, con tiesura y remilgo,
a entrecerrar los ojos a un palco a la zarzuela,
con peinados de torre y con vertiginosas
peinetas de carey. Del teatro a la Vela
Perpetua, ya muy lisas y arrebujadas
en la negrura de sus mantos.
Evoco, todo trémuo, a estas antepasadas
porque heredé de ellas el afán temerario
de mezclar tierra y cielo, afán que me ha metido
en tan graves aprietos en el confesionario.

- Ramón López Velarde.

lunes, marzo 23, 2015

También en Bariloche los indígenas locales eran casi todos alemanes y mostraban, además, una considerable desconfianza respecto a los chilenos, tradicionalmente considerados como bandidos o putas, según el sexo.

- Fragmento en La sinagoga de los iconoclastas. Rodolfo Wilcock.

lunes, marzo 16, 2015

B. Traven sobre la opresión de la Iglesia católica en México

[...] la Iglesia se oponía a la educación del indio porque podía enriquecerse con su ignorancia (cuando el indio Juárez se cultivó y llegó al poder, señala Traven con elogio, uno de sus primeros actos consistió en confiscar los bienes de la Iglesia).

[...] no se podía esperar otra cosa que crueldad de esos bandidos mexicanos que han sido:

"formados en las iglesias desde la infancia. Sus iglesias están llenas de pinturas y estatuas, que representan todas las torturas que pudieron imaginar los hombres blancos, cristianos, inquisidores y obispos. Éstas son las pinturas y estatuas propias de las iglesias de un país donde la iglesia más poderosa del mundo quería demostrar hasta qué grado de esclavitud se puede mantener por siglos a los seres humanos si no existe más objetivo que aumentar la riqueza y el esplendor de los gobernantes... En vez de enseñarles la belleza de esa religión, se les ha mostrado únicamente el aspecto más sangriento y repulsivo de ella. Estos aspectos horrendos de la religión eran presentados como los más importantes, a fin de hacerla temer y respetar no por fe o amor, sino por medio del terror y las más abominables supersticiones." *

*  B. Traven, "The Treasure of Sierra Madre".

- En D. Wayne Gunn. Escritores norteamericanos y británicos en México

Sobre Mantra, de Rodrigo Fresán

La Ciudad de México ya no existe, aplastada por terremotos permanentes, y entre esas ruinas se alza una nueva ciudad llamada Nueva Tenochtitlán del Temblor. Un robot vuelve al corazón de esa ciudad extraña a buscar a su padre creador, un tal Mantrax. Así se lo ha prometido a su madrecita computadora. Evidentemente, nos hallamos ante una nueva versión de Pedro Páramo o ante el encuentro azaroso, al pie de una piedra de sacrificios, de Pedro Páramo, de Rulfo, y de 2001, de Kubrick, con un final sorprendente.

- Roberto Bolaño. 

No puedo esperar para leer esta novela. @_@

martes, marzo 10, 2015

Pues mil somos, los que les dimos muerte, a siete
cuerpos allá tendidos, que alcanzamos corriendo.

- Arquíloco. 

domingo, marzo 01, 2015

Sobre la lectura y el ateísmo

A veces pensaba que ya no leía precisamente por ser ateo. Digamos que la no lectura era el escalón más alto del ateísmo o al menos el ateísmo tal cuál él lo concebía. Si no crees en Dios, ¿cómo creer en un pinche libro?, pensaba.

- 2666. Roberto Bolaño.

martes, febrero 24, 2015

Bolaño sobre la mejora de la raza en México

[...] Es una cuestión de tradición y alimentación. Una cuestión de morfología. Ahora tienen un presidente de la república que es más alto que el presidente de los Estados Unidos. Es la primera vez que ocurre. Poco a poco los presidentes de México serán cada vez más altos. Antes era impensable. Un presidente de México solía llegarle, en el mejor de los casos, al hombro a un presidente de América. A veces la cabeza de un presidente de México apenas estaba unos centímetros por encima del ombligo de un presidente de los nuestros. Ésa era la tradición. Ahora, sin embargo, la clase alta mexicana está cambiando. Son cada vez más ricos y suelen buscar esposas al norte de la frontera. A eso le llaman mejorar la raza. Un enano de mexicano manda a su hijo enano a estudiar a una universidad de California. El niño tiene dinero y hace lo que quiere y eso impresiona a algunas estudiantes. No hay ningún lugar en la tierra donde haya más tontas por metro cuadrado que en una universidad de California. Resultado: el niño obtiene un título y consigue una esposa que se va a vivir a México con él. De esta forma los nietos del enano mexicano dejan de ser enanos, adquieren una estatura media y de paso se blanquean. Estos nietos, llegado el momento, realizan el mismo periplo iniciático de su padre. Universidad norteamericana, esposa norteamericana, hijos cada vez de mayor estatura. La clase alta mexicana, de hecho, está haciendo, por su cuenta y riesgo, lo que hicieron los españoles, pero al revés. Los españoles, lascivos y poco previsores, se mezclaron con las indias, las violaron, les metieron a fuerza su religión, y creyeron que de esta manera el país se volvería blanco. Los españoles creían en el blanco bastardo. Sobrestimaban su semen. Pero se equivocaron. Nunca puedes violar a tantas personas. Es matemáticamente imposible. El cuerpo no lo aguanta. Te agotas. Además, ellos violaban de abajo hacia arriba, cuando es más práctico, está demostrado, es violar de arriba hacia abajo. El sistema de los españoles hubiera dado algún resultado si hubieran sido capaces de violar a sus propios hijos bastardos y luego a sus nietos bastardos e incluso a sus bisnietos bastardos. ¿Pero quién tiene ganas de violar a nadie cuando has cumplido setenta años y apenas te puedes mantener de pie? El resultado está a la vista. El semen de los españoles, que se creían titanes, se perdió en la masa amorfa de los miles de indios. Los primeros bastardos, los que tenían un cincuenta por ciento de sangre de cada raza, se hicieron cargo del país, fueron los secretarios, los soldados, los comerciantes minoristas, los fundadores de nuevas ciudades. Y siguieron violando, pero el fruto, ya desde entonces, comenzó a decaer, pues las indias que ellos violaron dieron a luz mestizos con un porcentaje aún menor de sangre blanca. Y así sucesivamente. [...]

- Roberto Bolaño. 2666

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