lunes, noviembre 28, 2016

Apología del Cacaolat

La paciencia policíaca para capturar un recuerdo puede llegar a ser hasta ridícula. A uno le bastaba con una galleta mojada en el té; a otro, con una gota de perfume que hubiera quedado en el fondo de una botellita vacía; a otro il suon dell' ora, un repique de campanas que el viento arrastrara desde la torre del pueblo. Sabores, olores mínimos, sonidos del pasado. Me da vergüenza decirlo, porque no es muy poético que digamos, pero es así y no puedo cambiarlo: mi galleta mojada, mi gota de perfume, mi música del viento es un prosaico y vulgar trago - tan breve como la infancia - de una bebida catalana llamada Cacaolat, mezcla de leche y cacao que tomaba diariamente en los recreos matinales de la escuela.

Basta que vuela a probar esa bebida para que regresen los recuerdos del pasado. Pero no puede ser más ridícula y menos poética esa palabra, Cacaolat, y tal vez por eso media vida la he pasado odiando a los escritores que trabajan con sus recuerdos y defendiendo, en cambio, a aquellos otros que sin el peso muerto de los recuerdos están en condiciones de alcanzar la edad adulta del escritor con mayor rapidez. Media vida la he pasado defendiendo a aquellos escritores que no viven de las rentas del pasado y que saben demostrar una imaginación al día, una imaginación capaz de inventar del presente, es decir, de la nada misma.

- Fragmento de "El mal de Montano". Enrique Vila-Matas.

domingo, noviembre 13, 2016

Vila-Matas sobre la estupidez

(...) Alberto Savinio solía decir que la inteligencia completa, equilibrada, fecunda, ha sido siempre un caso insólito. Y añadía: "El esfuerzo que hace el hombre por subir los escaños de la inteligencia es tan doloroso, es tan desesperado... Los daños que resultan de una inteligencia incompleta son tanto más grandes que los que puedan derivarse de una estupidez franca y dócil."

Deberíamos dudar de la utilidad y el valor efectivo de la tan añorada inteligencia, añorada quizá porque en realidad no existe. El hecho mismo de que vayamos - no todos, sólo algunos - en busca de la inteligencia nos está aportando constantemente pruebas de que ésta en realidad no es natural, no es humana, no es de este mundo. Vistas así las cosas, y teniendo en cuenta que los datos de su monstruosa perserverancia aportaron unos resultados muy relativos, Valéry - como el resto de la humanidad - no era tampoco tan inteligente. "La inteligencia - dice Savinio - es la gran deseada, pero la estupidez, esa cenicienta, la pobre, la modesta, la despreciada, la vilipendiada estupidez, es aquella a la que en el fondo se vuelve el verdadero, el espontáneo, el duradero amor del hombre." Para Savinio, incluso en la metafísica el hombre divide su afecto entre la inteligencia (la amante, la gran deseada) y la estupidez (la esposa, "consorte" más bien, porque jamás encajó mejor la etimología). De todas las decepciones de la inteligencia, es ella, la magnánima estupidez, la que nos consuela a fondo.

La estupidez es fiel y constante, la conocemos desde la noche de los tiempos, nos espera en el dulce hogar para compartir con nosotros, en imponente resignación, la desgracia descomunal de no ser inteligentes.

- En El mal de Montano. Enrique Vila-Matas (pp. 191-192).

jueves, noviembre 10, 2016

(...) me sorprendió hablándome de la carta breve de un suicida anónimo. La carta decía simplemente: "Tanto abrochar y desabrochar".

- En El mal de Montano. Enrique Vila-Matas

lunes, noviembre 07, 2016

Conducta sustitutiva

(...) una gallina hambrienta (Gallus domesticus) a la que un cercado de alambre le impide llegar a la comida, hará unos esfuerzos cada vez más frenéticos para atravesar el cercado. Sin embargo otro comportamiento, sin objetivo aparente, sustituirá poco a poco al primero. Las palomas (Columbia livia) picotean el suelo sin parar cuando no pueden conseguir el codiciado alimento, aunque en el suelo no haya nada comestible. Y no sólo picotean de ese modo indiscriminado, sino que a menudo se alisan las plumas; esa conducta tan fuera de lugar, frecuente en las situaciones que implican frustración o conflicto, se llama conducta sustitutiva. (pp. 178-179)

- Fragmento de Las partículas elementales. Michel Houellebecq.

Robert Walser, feliz subalterno

Esos personajes subalternos, esa ética de la subordinación, unen a Borges con Robert Walser, el autor de Jakob von Gunten, esa novela que es al mismo tiempo un diario de memorable arranque: "Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada, es decir, que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada."

El propio Walser fue siempre un subalterno y podía perfectamente ser uno de sus propios personajes y también uno de los oscuros personajes de Borjes. De hecho, Walser trabajó de copista en Zurich, acudía de vez en cuando - el nombre parece inventado por  Borges para un cuento de copistas o por el propio Walser, pero no lo es, no es inventado - a la Cámara de escritura para desocupados y allí "sentado en un viejo taburete, al atardecer, a la pálida luz de un quinqué de petróleo, se servía de su elegante caligrafía para copiar direcciones o hacer trabajillos de este género que le encomendaban empresas, asociaciones o personas privadas."

Walser trabajó en muchas cosas, siempre de subalterno, decía encontrarse bien "en las regiones inferiores". Fue, por ejemplo, dependiente de librería, secretario de abogado, empleado de banca, obrero de una fábrica de máquinas de coser, y finalmente mayordomo en un castillo de Silesia, todo ello con la voluntad permanente de ir aprendiendo a servir. 

- Fragmento de El mal de Montano. Enrique Vila-Matas

sábado, julio 09, 2016

Inspirational talk about the origin of the Internet

jueves, mayo 26, 2016

Julián del Casal

Amor, patria, familia, gloria, rango,
sueños de calurosa fantasía,
cual nelumbios abiertos en el fango
sólo vivisteis en mi alma un día.

Julián del Casal. "Nihilismo"

Chulada de poema

Tengo el impuro amor de las ciudades. 
Y a este sol que ilumina las edades 
Prefiero yo del gas las claridades.
A mis sentidos lánguidos arroba. 
Más que el olor de un bosque de caoba, 
El ambiente enfermizo de una alcoba.
Mucho más que las selvas tropicales, 
Plácenme los sombríos arrabales 
Que encierran las vetustas capitales.
A la flor que se abre en el sendero, 
Como si fuese terrenal lucero. 
Olvido por la flor de invernadero.
Más que la voz del pájaro en la cima 
De un árbol, todo en flor, a mi alma
anima La música armoniosa de una rima.
Nunca a mi corazón tanto enamora 
El rostro virginal de una pastora, 
Como un rostro de regia pecadora.
Al oro de las mies en primavera. 
Yo siempre en mi capricho prefiriera 
El oro de teñida cabellera.
No cambiara sedosas muselinas 
Por los velos de nítidas neblinas 
Que la mañana prende en las colinas.
Más que al raudal que baja de la cumbre, 
Quiero oír a la humana muchedumbre 
Gimiendo en su perpetua servidumbre.
El rocío que brilla en la montaña 
No ha podido decir a mi alma extraña 
Lo que el llanto al bañar una pestaña.
Y el fulgor de los astros rutilantes 
No trueco por los vividos cambiantes 
Del ópalo, la perla o los diamantes.

"En el campo". Julián del Casal.

miércoles, mayo 25, 2016

Monsi haciendo Jaque Mate

Al prodigarse los travestis, la "vibración de sonatina pasional" asociada con la mujer se torna enigmática. Al principio los travestis le copian todo a las mujeres, pero, al juzgarse inoperante la imagen ancestral de lo femenino, tal parece que con tal de construir su comportamiento ideal los travestis y numerosas mujeres le copian todo... a los travestis, últimos depositarios de los secretos y las técnicas de presentación y los guiños y las tácticas de la femineidad. En shows o programas de televisión, la influencia notoria de las cantantes de moda es la de sus imitadores, los travestis. Loopin' the loop. La parodia resulta el modelo de identidad ultrafemenina. La coquetería es hoy el dominio del female impersonator. Y a la coquetería, fruto de la intuición, la sucede la técnica de lo femenino.

- Carlos Monsiváis. "Aires de familia. Cultura y Sociedad en América Latina"

Monsi sobre los rockeros

De 1960 a 1970, aproximadamente, se ataca a los adictos al rock por su falta de nacionalismo. En cada país, se imponen versiones "nacionales" del rock, muy azucaradas debido a la censura social, eclesiástica y gubernamental. Y por eso la vanguardia juvenil extrema lo que, desde fuera, se califica de "desnacionalización". Pero los rockeros, muy específicamente, ven el inglés como el idioma de las visiones más significativas. La "americanización" (en rigor, la diversificación) es inevitable, en su caso no por simpatías políticas o afanes colonizados, sino por ser un trámite de eliminación de controles, la puesta al día de las sensaciones.

En los relatos donde el rock es atmósfera y destino, los personajes oyen discos como si atendieran profecías, y el paisaje acústico define la existencia. El ídolo es el Super Yo, y el grupo predilecto es cultura familiar. Los jóvenes escritores, a diferencia de la generación anterior, formada en la literatura y el cine, ven en el ídolo el estilo-de-vida, y los personajes de sus relatos desean encarnar las cualidades atribuidas a los semidioses del rock, y viven para la frase incisiva, el desplante, el sexo experimentado como alucinación, la alucinación presentada como orgasmo, el desafío de la droga, la incomprensión del tedioso mundo de los adultos.

- Carlos Monsiváis. "Aires de Familia. Cultura y Sociedad en América Latina".

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