viernes, mayo 08, 2015

Mi historia favorita del Malcolm Lowry, María-Marie,  no transcurre en México, pero México no podría haber transcurrido en la historia de Malcolm Lowry de no ser por esta historia que Lowry terminó escribiendo al costado del manuscrito de un cuento inédito titulado "Enter One In Sumptuous Armour":

El joven narrador suele acompañar de vez en cuando a su padre - en un imponente automóvil Minerva con chofer - desde su hogar en Caldy, Wirral, hasta Birkenhead, donde el padre toma el ferry que remonta el río Mersey hasta sus oficinas en Liverpool. Por el camino, siempre se cruzan con un vecino, un abogado, que parece preferir caminar esos doce kilómetros desde la villa al barco. Al verlos pasar en la limousine, el abogado siempre los saluda con una sonrisa triste y un movimiento casi militar de su bastón. El padre nunca devuelve el saludo y cuando el chico le pregunta quién es ese hombre y por qué lo ignora una y otra vez, le responde: "Es alguien sin la menor disciplina." Y cuando el chico insiste, vuelve a preguntar, el padre da por terminada la conversación con un: "Es un borracho." El chico no sabe muy bien qué es un borracho pero sí sabe que ese hombre día tras día elige recorrer esa larga distancia, lluvia o nieve o sol, y de pronto le parece que ese desconocido es la persona más heróica y admirable que jamás ha conocido y conocerá. El automóvil se aleja, el chico se voltea para ver al hombre cada vez más pequeño y más atrás en el camino, y a la hora de ponerlo por escrito tantos años después recuerda: "Mi padre nunca lo supo, pero fue entonces cuando decidí secretamente que cuando fuera grande yo iba a ser un borracho."

- Fragmento de Mantra. De Rodrigo Fresán.

Mande (Obedezca)

Mande es la palabra que, con engañosa docilidad, te dicen los mexicanos para, acto seguido, hacer lo que les da la gana, María-Marie. O no hacer nada que no tengan ganas de hacer.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

jueves, mayo 07, 2015

San Felipe de Jesús, primer santo mexicano

Jack Kerouac - Mexico City Blues

Mexico City Blues [113th Chorus]

Jack Kerouac1922 - 1969

Got up and dressed up
      and went out & got laid
Then died and got buried
      in a coffin in the grave, 
Man—
      Yet everything is perfect,
Because it is empty, 
Because it is perfect
      with emptiness, 
Because it’s not even happening.

Everything
Is Ignorant of its own emptiness—
Anger
Doesn’t like to be reminded of fits—

You start with the Teaching
      Inscrutable of the Diamond
And end with it, your goal
      is your startingplace, 
No race was run, no walk
      of prophetic toenails
Across Arabies of hot
      meaning—you just
      numbly don’t get there

martes, mayo 05, 2015

Fray Servando Teresa de Mier

Ayer leí (en Mantra, obviamente) sobre el famoso sermón de Servando Teresa de Mier el 12 de diciembre de 1794 que le valió el exilio de México. En él decía que la virgen no se le había aparecido a Juan Diego sino que fue traída a México 1500 años de la llegada de los españoles por Santo Tomás, siendo, "quizá, el primer antecendente histórico conocido de teoría einsteniana y mecánica cuántica a la vez que entroncaba sin dificultad con la percepción multidimensional de los aztecas." Siendo que los indígenas creían en la Virgen, luego volvieron a su idolatría vistiéndola con los rasgos de Tonantzin hasta que los españoles la trajeron de vuelta.

Luego homenajearon su memoria poniéndole su nombre a una calle en el centro.


Ahora me voy enterando de que Reinado Arenas dedicó una novela a la vida de Fray Servando Teresa de Mier titulado "El mundo alucinante". Corro a la librería. 

lunes, mayo 04, 2015

¿Dónde (queda?)

Preguntamos direcciones en Tenochtitlán (a.k.a.) México D.F. (a.k.a.) Ciudad de México (a.k.a.) Distrito Federal (a.k.a.) D.F. Desplegamos mapas demasiado grandes en calles donde la gente camina apretada como frijoles. Marcamos un punto, una x, un círculo. El sitio adonde llegar. La cuestión es, claro, en dónde estamos, dónde quedamos. Buena pregunta. ¿Dónde queda algo en Ciudad de México? La respuesta de  los mexicanos es, siempre, educada hasta la incomodidad. Respuesta larga, llena de flechas y de atajos. Tomamos nota. Tomamos ese rumbo. Llegamos a cualquier parte menos a donde queremos y necesitamos llegar. Es ahí cuando comprendemos que los mexicanos - por buena educación, por serviciales -  prefieren responder cualquier cosa menos no sé.

Pues sí.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

Tragarse al dios

Aún así, la parte esa de "el cuerpo de Cristo y la sangre de Cristo" les gusta a los mexicanos, les divierto eso de tragarse al dios, les parece muy azteca, después de todo, muy sincrético sin saber todavía lo que es el sincretismo.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

Sobre la imposición de la religión católica a los indios recién conquistados.

Telenovelas divinas

Las Guerras Floridas, los pétalos de sangre y la ciudad se va tragando a sí misma hasta que no es más que unas frágiles construcciones en una pequeña isla en el centro de un lago con un nopal en su centro sobre el que ahora un águila escupe una serpiente. Guerras, más guerras. Huitzilopochtli baila y une los pedazos de su hermana Coyolxauhqui, la madre Coatlicue resucita. Telenovelas divinas.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

Fragmento de la historia del D.F contada al revés. 

Ciencia ficción mexicana

Hay poca ciencia-ficción mexicana. Algún científico loco, algún robot en mal estado casi siempre asociado al mundo de los luchadores enmascarados. Abundan, en cambio, hombres-lobo, vampiros, momias egipcias (no muchas) y siempre pertenecientes a las especies autóctonas "de Guanajuato"  o "aztecas", monstruos de Frankenstein, almas en pena, zombis de museo de cera, indios que conversan con la muerte y se mueren por comerse un pavo entero, espetros circulares de familiares, médicos asesinos, madres lloronas, ladrones muertos en películas con títulos como - mi favorito - Los Cadáveres Piensan. Todos ellos, en ocasiones, suelen volar en ovni. Pero no se entiende muy bien por o para qué. La frágil y futurista ciencia-ficción mexicana acaba, siempre, sucumbiendo ante la potencia del siempre pretérito género fantástico mexicano.

- De Mantra. Rodrigo Fresán.

lunes, abril 27, 2015

Posibles complicaciones al viajar en avión

A mi lado viaja una vieja blanca. Es la primera vez que se sube a un avión y me pide que le enseñe el complejo mecanismo del cinturón de seguridad. La vieja se persigna tantas veces que parece que esté espantando a una avispa y, si bien nunca ha volado, está claro que ha realizado una investigación a fondo acerca de las muchas cosas que pueden salir mal aquí arriba. Nada tan banal como una explosión y una caída libre. No, la vieja pasa a detallarme las posibilidades de la Trombosis Venosa Profunda (TVP o "Síndrome del Turista"), los peligros no del todo esclarecidos de las radiaciones cósmicas y su incidencia en el desarrollo de tumores, el tránsito de microorganismos infecciosos por los sistemas de refrigeración, las consecuencias de un descenso de la presión del oxígeno para los que padecen enfermedades respiratorias y la obstrucción de las trompas de Eustaquio, así como diversos dolores faciales y barosinusitis debidas a posibles variaciones de la presión barométrica. La miro y la escucho como si se tratara de una súbita deshidratación de mi incapacidad para creer que pueda existir alguien así y que se haya sentado conmigo. Aquí está. A mi lado.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

Godzilla es mexicano

"Siempre me fascinó esa pasión turística de los monstruos gigantes. De un modo u otro, apenas llegan a la ciudad en cuestión, van directamente, como si acabaran de leer una guía, a derribar edificios históricos, ¿no? El monstruo como entidad turísticamente apocalíptiforme. Y Godzilla, monstruo patrio japonés, es particularmente interesante. Yo creo que, en realidad, es mexicano. Yo estoy seguro que en realidad Godzilla llegó a Japón nadando a través del océano Pacífico. Yo creo que Godzilla nació en Acapulco. Tengo pruebas, voy a leerte algo...", me dijo Martín Mantra y salió de la habitación y a los pocos minutos regresó con un libro pesado en cuya cubierta leí Historia General de las Cosas de Nueva España por Fray Bernardino de Sahagún, Franciscano.

[...]

"Ahí está. Clarísimo. Evidencia incontestablemente incriminaforme. Lo que acabo de leerte no puede ser sino una perfecta descripción de Godzilla en tiempos precolombinos. De hecho, el carácter de Godzilla es inequívocamente mexicaniforme: a veces es bueno, a veces es malo, pero siempre decide librar sus combates contra otros monstruos de pie y en el centro mismo de las ciudades que ha acudido a defender. Cuando lucha contra el Monstruo de Smog, por ejemplo. Godzilla cae varias veces sobre varios rascacielos... No entiendo por qué no se citan en otra parte para aclarar sus asuntos,¿no?... O tal vez sí. No sé, cuando sea grande a mí me gustaría ser el hombre adentro del traje de Godzilla, el hombre que en realidad eran dos hombres. Haruo Kakajima y Katsumi Tezuka, especialistas en artes marciales. Me parece la más honorablemente apocalípticaforme de todas las profesiones posibles. Lo que nunca terminaré de entender es por qué Godzilla se habrá ido a vivir a Japón pudiendo ser tan feliz en México..."

- Fragmento de Mantra. De Rodrigo Fresán.

viernes, abril 24, 2015

Mantra

Sorprendente, como decía un artículo por ahí en Letras Libres, que los mejores libros escritos sobre México de los últimos años hayan sido escritos por un chileno, Bolaño, con Los Detectives Salvajes y 2666 y Rodrigo Fresán, con su Mantra.

Aquí unos fragmentos de este libro que no deja de provocarme carcajadas inesperadas:

[...] por el camino, a bordo de ese auto largo y negro y pesado, me preguntó cómo escribía yo la palabra México. Me lo preguntó como si me pidiera una contraseña de la que dependía mi vida.

"M-É-X-I-C-O", deletreé la respuesta fácil a una pregunta que sospechaba, era trascendente para mi futuro inmediato.

"Perfecto - suspiró aliviado Martín Mantra-. México con x, como debe ser, con la letra x. México con x de galaxia: algo mucho más grande y poderoso que una ciudad o un país o una ciudad con nombre de país o un país con nombre de ciudad. Hay algo inmediatamente atractivo en las palabras que tienen una x adentro. México es la palabra más x que existe. Después viene Sexo, supongo. Desprecio a todos aquellos que escriben México con j. Méjico. Qué asco. [...]"

[...]

Así, nuestros juguetes eran los juguetes de una generación que jugaba poco (lo justo), veía muy poca televisión) tal vez porque era en blanco y negro y sólo el blanco y negro de Dimensión Desconocida parecía verosímil), leía muchos libros (porque se puede leer en colores), escuchaba bastante música (The Beatles y sollozantes cantautores de protesta españoles y chilenos siempre en el exilio), e iba mucho al cine a ver una y otra vez las mismas películas-fetiche. Los Aventureros, con Alain Delon y Lino Ventura; Lawrence de Arabia, con Peter O'Toole, eran dos de las más frecuentadas y allí me encontraba con otros hijos de padres disfuncionales que, también, ya se sabían de memoria hasta el último grano de arena del desierto o el último pedacito de metal de ese minivestido de la pobre heroína muerta, "Letitiá", por culpa de un tesoro sumergido. Las veía una y otra vez porque su trama era mejor que la vida con mis padres y porque, creo, necesitaba saber que los héroes existían y que lo suyo poco o nada tenía que ver con el heroísmo de quienes hablaban de cambiar el mundo y se olvidaban de cambiar las bombillas eléctricas del baño, lo que obligaba a bañarse a oscuras durante largas temporadas para después salir con jabón en los ojos a comerse un Patty frío con puré todavía más frío.

- Mantra. Rodrigo Fresán.

jueves, abril 16, 2015

Juan Villoro sobre el narco

La cosa no es tan fácil. Es jodido aceptarlo, pero los narcos han ayudado a un chingo de gente, gente que no tenía el menor chance de hacer algo. Cuando no son padrinos de una boda es porque son padrinos de una comunión, dan limosnas por todas partes, préstamos, le pagan el hospital a tu madre, el entierro a tu padre, le dan trabajo a tu pinche primo vago que en su puta vida había hecho algo. ¿Y sabes qué es lo más increíble? Que se creen inocentes. Yo me siento culpable todo el tiempo, por cualquier chingaderita, hasta por lo que no he hecho. Ellos no. Después de tantos sobornos, torturas, putas, asesinatos, traiciones y mierda y media, cualquier narco es capaz de sentirse como un Robin Hood místico porque ha ayudado a más gente de la que ha jodido y supone que Dios lo quiso así. Antes de matar bendicen sus AK-47, como los cristeros bendecían sus carabinas. Llevan crucifijos de oro por todas partes. ¿Sabes cuántos crucifijos llevaba el Chanchomón cuando lo mataron? Más de veinte. Era un capo de los más cabrones, por si no sabías. Tenía un calzón del que colgaban Cristos en miniatura. Ríete de la fe de los cristeros; los narcos hacen lo que sea por comprarse un ranchito en el cielo. Han aprendido a ver el peligro como una forma de martirio. Félix, tan mamón como siempre, habla de autofiguración. Es la pinche vida que los narcos se cuentan a sí mismos. Se autofiguran inocentes. 

- De El testigo. Juan Villoro.

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