jueves, enero 11, 2007

La triste despedida de Emiliano

Pobrecita Cuernavaca,
no te volveré a admirar;
ni en Tlaltizapan querido
echaré ya más un pial.
Ayala, donde hice el Plan
y donde esperé ser viejo:
¡cuántos gallos fue a pelar
y cuántos recuerdos dejo!
Pero llevo un orgullito:
que yo a nadie respeté,
sólo a mi Dios infinito:
a ése nunca le fallé.

Me jugaron una trampa
de que se habían sublevado
y me creí de Guajardo
siendo yo gallo jugado...
Adiós Palafox, Murillo,
Ayaquica y Genovevo,
Vázquez y don Everardo
en mis recuerdos los llevo.
Palacios, mi secretario,
también cayó prisionero,
y murió como valiente
sin quitarse su sombrero.
¡Cuantos hombres fueron muertos
y cuantos ajusticiados!
Todo por la triste guerra
que ya nos tiene agobiados.
Olviden ya las querellas,
vuelvan a labrar la tierra
que ya no corra más sangre
ni en los llanos ni en la sierra.

Que mi muerte sea fecunda
y traiga paz y ventura
al estado de Morelos
donde está mi sepultura.

-Morelos: Viento en la cima, Fuego en el cañaveral

1 Invaluables opiniones:

Blogger Guergana Tzatchkov dijo, aunque sin mucho sentido ...

Oye, qué bonito!!!

(Centra los poemas, compadre, quedan más bonitos.)

jue. ene. 11, 11:06:00 a.m.  

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