Glorioso fragmento
Ocurrirá algunas veces, y ha ocurrido ya, en efecto, que la competencia económica nos obligue a cerrar nuestras puertas, tal como lo hace el sajón, a una desmedida irrupción de orientales.
Pero al proceder de esa suerte, nosotros no obedecemos más que a razones de orden económico: reconocemos que no es justo que pueblos como el chino, que bajo el santo consejo de la moral confuciana se multiplican como ratones, vengan a degradar la condición humana, justamente en los instantes en que comenzamos a comprender que la inteligencia sirve para refrenar y regular bajos instintos zoológicos, contrarios a un concepto verdadermente religioso de la vida. Si los rechazamos es porque el hombre, a medida que progresa, se multiplica menos y siente horror por el número, por lo mismo que ha llegado a estimar la calidad.
- Fragmento de La raza cósmica. José Vasconcelos.
No le discuto que tenga razón, pero, evidentemente hacia 1925 -fecha de publicación del libro- y bajo el santo consejo de una moral ultracatólica apostólica y naturalista, en México también se reproducían como ratones.
¡¡Dio porco!!
¡¡Dio porco!!
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