lunes, noviembre 05, 2007

Animales frigidos y debiles

o Justificaciones ideológicas del trato a los indios en la Nueva España (com vuleu)

Con riesgo de ser penosamente castigada por las leyes que protegen los derechos de autor me permito transcribir esta página y media de Las Venas Abiertas de Latinoamérica, de Eduardo Galeano.

Extractos múltiples del capítulo Fiebre del Oro, fiebre de la plata, subsección "El derramamiento de la sangre y de las lágrimas: y sin embargo el Papa había resuelto que los indios tenían alma".

Se transfomaba a los indios en bestias de carga, porque resistían un peso mayor que el que soportaba el débil lomo de la llama, y de paso se comprobaba que, en efecto, los indios eran bestias de carga. Un virrey de México consideraba que no había mejor remedio que el trabajo en las minas para curar la "maldad natural" de los indígenas. Juan Ginés de Sepúlveda, el humanista, sostenía que los indios merecían el trato que recibían porque sus pecados e idolatrías constituían una ofensa contra Dios. El conde de Buffon afirmaba que no se registraba en los indios, animales frígidos y débiles, "ninguna actividad del alma". El abate De Paw inventaba una América donde los indios degenerados alternaban con perros que no sabían ladrar, vacas incomestibles y camellos impotentes. La América de Voltaire, habitada por indios perezosos y estúpidos, tenía cerdos con el ombligo a la espalda y leones calvos y cobardes. Bacon, De Maistre, Montesquieu, Hume y Bodin se negaron a reconocer como semejantes a los "hombres degradados" del Nuevo Mundo. Hegel habló de la impotencia física y espiritual de América y dijo que los indígenas habían perecido al soplo de Europa.

En el siglo XVII, el padre Gregorio García sostenía que los indios eran de ascendencia judía, porque al igual que los judíos "son perezosos, no creen en los milagros de Jesucristo y no están agradecidos a los españoles por todo el bien que les han hecho". Al menos, no negaba este sacerdote que los indios descendieran de Adán y Eva: eran numerosos los teólogos y pensadores que no habían quedado convencidos por la Bula del Papa Paulo III, emitida en 1537, que había declarado a los indios "verdaderos hombres". El padre Bartolomé de Las Casas agitaba la corte española con sus denuncias contra la crueldad de los conquistadores de América: en 1557 un miembro del real consejo le respondió que los indios estaban demasiado bajos en la escala de la humanidad para ser capaces de recibir la fe. Las Casas dedicó su fervorosa vida a la defensa de los indios frente a los desmanes de los mineros y los encomenderos. Decía que los indios preferían ir al infierno para no encontrarse con los cristianos.


Note sobre todas las barbaridades dichas, las referentes al bien que le han hecho los españoles a judíos e indios, querido lector.

Para ver detalles de la filosofía del citado defensor de los indígenas, mas no de la humanidad de todas las especies humanas seguir este link a su mismo siempre creciente blog.

Eso me recuerda una conversación referente a la probabilidad de contraer ciertas enfermedades y la fuerza física de las personas de raza negra. Un amigo (cubano, por cierto) dijo, los negros no son más fuertes que los humanos. Ante tan avasalladora muestra de racismo inconsciente y profundamente escondido me quedo callada.

1 Invaluables opiniones:

Anonymous Anónimo dijo, aunque sin mucho sentido ...

Es una de las dicotomías del ser humano: la capacidad de atravesar el mar y construir palacios y catedrales al mismo tiempo en que trata a su prójimo como una abstracción inhumana.

lun nov 05, 06:13:00 p.m.  

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