domingo, agosto 15, 2010

Sobre la función catártica del cine en México

Otra cita, os prometo que algún día escribiré textos sacados de mis propias inventiva e imaginación. Por lo pronto, conformaros.

Un participante y observador del cine mexicano - Alejandro Galindo - se asombra al comprobar que las películas de tema nacional revelan un desajuste total y una falta de concordancia "entre lo que presentan como realidad mexicana y lo que es en verdad la realidad mexicana": lo que más desconcierta a Galindo es "la jubilosa y entusiasta aceptación de los públicos de esa realidad que las películas le ofrecen" a pesar de que se percatan de que esa realidad suya es falsa: "No sólo la aceptan, sino que la aplauden y hasta se enternecen y conmueven con su visión." (1)

Los propios realizadores, como señala Galindo, reconocen una contradicción entre la realidad que perciben y el cine que producen. Pero es evidente que existe, entre realizadores y público, una concordancia que usa como referente otra realidad, otra estructura de significados que no es la que los científicos sociales suelen entender como realidad objetiva. Ciertamente, nos encontramos con una subjetividad.

Esa "otra realidad" le es inoculada al pueblo como una vacuna para prevenir que desarrolle tendencias desetabilizadoras: un exceso de melancolía o muy fuertes impulsos metamorfósicos podrían ocasionar trastornos al sistema político. Pareciera que se aplica el antiguo principio: simila similibus curantur; de esta manera se crea para el pueblo un espectáculo de sí mismo, para que purgue sus penas, sus frustraciones y sus pecados. Precisamente en la Política, Aristóteles le asignó a la música la función de purga - o catarsis - de las emociones, lo que debía provocar un alivio placentero. Milton retomó esta idea, dándole un sentido hipocrático, al sostener que los tumores malignos debían ser purgados del organismo: la melancolía - la bilis negra - podía ser purgada por las artes musicales, y la tragedia tenía el poder "al despertar la piedad, el miedo y el terror, de purgar la mente de tales pasiones."(2)


(1) Alejandro Galindo. Una radiografía histórica del cine mexicano, citado por Aurelio de los Reyes en Cine y sociedad en México, 1896-1930.
(2) John Milton. Prefacio a Samson Agonistes.

Este fragmento proviene del capítulo Expulsión de Roger Bartra que sirve de conclusión a su excelente libro La Jaula de la Melancolía. Identidad y Metamorfosis del Mexicano. 1987.

Oséase, puras chairas mentales para hacer a la gente olvidar sus problemas momentáneamente sin solucionarlos jamás. Les dan atole con el dedo, que le dicen. Al final la chica pobre de barrio se casa con el niño rico acá bien príncipe azul de Las Lomas y todo el mundo reconoce su virtud y la dejan de tratar como pinchi chacha pelada malhablada. Lógico, cosa de todos los días.

1 Invaluables opiniones:

Anonymous Anónimo dijo, aunque sin mucho sentido ...

Gracias de nuevo y por avanzado generosa Guergana.

lun. ago. 16, 03:58:00 p.m.  

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